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Soloduiveldans

Music + Visuals.

En un mundo en el que todo es producción, hasta el simple hecho de escuchar música, comer carne o bailar son instrumentos utilizados, en términos de Deleuze/Guattari (1985), para controlar a una sociedad henchida de represión y reducida a mera producción deseante. El deseo se convierte en flujo que genera movimiento, un flujo que requiere su satisfacción inmediata, cada vez con mayor celeridad.

La imagen y el sonido se han convertido en un productores de información continua que sacian de manera ininterrumpida esta necesidad de todos nosotros, máquinas deseantes. Proceso y continuidad. El maridaje entre el sonido y la tecnología ha hecho que un porcentaje alto de la música que se consume hoy en día sea producida por máquinas y, en cierta manera, emule ese maquinismo sonoro que nos rodea constantemente con sonoridades estridentes y ritmos incesantes, herederos directos del futurismo y surrealismo musical más radical.

En la música electrónica la vida urbana es el inicio, es el origen étnico, el centro de gravedad. Son eventos en el que las sensaciones que se experimentan a través del sonido están asociadas a una imagen y a una suerte de sentimiento de ‘comunidad’, el baile, su manifestación más primitiva.Así es la música de Simeon Ten Holt (1923- 2012)un flujo continuo de sonido autoregenerativo que logra crear constantes atmósferas únicas y genuinas que solo a través de su experimentación se es capaz de sentir en toda su profundidad. Y no hay forma más pura y directa de sentir la manifestación sonora que a través del baile y la imagen.

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Demasiada Calidad

Una serie de producciones de máximo nivel producidas por el colectivo Duro Vino y realizadas por artistas de reconocido prestigio a nivel internacional y cuya obra supone un referente indiscutible para los miembros del colectivo.

Para inaugurar este ciclo, el día 25 de Julio en la Bodega Descalzos Viejos (Ronda) tenemos el honor de contar con el gran pianista de jazz Stefano Bollani tocando a piano solo.

Piano Solo, más que un concierto tradicional de piano, es un homenaje al arte de la improvisación. Desde el momento en que Stefano Bollani se sube al escenario para enfrentarse solo al espectáculo cualquier cosa puede suceder. No hay set list, no hay programa de mano que ayude a seguir la sucesión de temas y referencias. Al espectador se le arrastra a una nueva aventura cada noche, un viaje sin respiro a través (solo en apariencia) de horizontes musicales lejanos. Por tanto, no hay que sorprenderse de pasar de Bach a los Beatles, de Stravinsky a ritmos brasileños, con incursiones inesperadas en el mundo de la música pop o al repertorio italiano de los 40s. En este torrente musical de conciencia, la risa y la emoción se unen sin manera natural. Sólo una cosa está garantizada, y es que al final del concierto Stefano Bollani invitará a la audiencia a participar mediante peticiones que apuntará e interpretará al momento, versiones impredecibles en la que se mezclan el virtuosismo y la irreverencia.

Para calentar motores, la pianista Carmen Morales se lanzará a un repertorio de música contemporánea donde desplegará sus cualidades como músico experimentado en técnicas extendidas al piano y la electrónica, y para cerrar la noche el colectivo DURO VINO hará un live set de sintetizadores, electrónica y visuales en el directo.

 

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