Soloduiveldans

Music + Visuals.

En un mundo en el que todo es producción, hasta el simple hecho de escuchar música, comer carne o bailar son instrumentos utilizados, en términos de Deleuze/Guattari (1985), para controlar a una sociedad henchida de represión y reducida a mera producción deseante. El deseo se convierte en flujo que genera movimiento, un flujo que requiere su satisfacción inmediata, cada vez con mayor celeridad.

La imagen y el sonido se han convertido en un productores de información continua que sacian de manera ininterrumpida esta necesidad de todos nosotros, máquinas deseantes. Proceso y continuidad. El maridaje entre el sonido y la tecnología ha hecho que un porcentaje alto de la música que se consume hoy en día sea producida por máquinas y, en cierta manera, emule ese maquinismo sonoro que nos rodea constantemente con sonoridades estridentes y ritmos incesantes, herederos directos del futurismo y surrealismo musical más radical.

En la música electrónica la vida urbana es el inicio, es el origen étnico, el centro de gravedad. Son eventos en el que las sensaciones que se experimentan a través del sonido están asociadas a una imagen y a una suerte de sentimiento de ‘comunidad’, el baile, su manifestación más primitiva.Así es la música de Simeon Ten Holt (1923- 2012)un flujo continuo de sonido autoregenerativo que logra crear constantes atmósferas únicas y genuinas que solo a través de su experimentación se es capaz de sentir en toda su profundidad. Y no hay forma más pura y directa de sentir la manifestación sonora que a través del baile y la imagen.

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